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| Foto: eldiario24.com |
¿Se puede ser peronista de otra cosa que no sea de Perón?
"Yo soy peronista de Perón" dicen inflando el pecho aquellos "históricos" que reniegan de lo que la oposición liderada por Clarín llamó crispadamente "kirchnerismo".
En lo personal reniego de llamar kirchnerismo al Movimiento Nacional y Popular liderado por Nestor y Cristina Kirchner a través del Frente para la Victoria, y reniego porque los propios protagonistas de esta diatriba poseen un pasado militante peronista indubitable, porque nunca dejaron de remitirse a Perón cada vez fue oportuno, porque la semejanza histórica de los años del peronismo primigenio son casi idénticas con las actuales con una "oposición libertadora" rejuntada con una oligarquía ofendida por el ascenso de los más humildes y necesitados, con monopolios expoliadores de nuestro patrimonio nacional y de nuestros bolsillos y puestos en jaque al ser expuestos a la consideración pública y judicial.
¿No fue una característica del peronismo ocuparse de los trabajadores y desocupados?
¿No era el peronismo aquel movimiento que puso en marcha y ejecutó la idea de una industria nacional, o el concepto de justicia social o el de soberanía política o de independencia económica?
Nestor y Cristina representan fielmente la doctrina justicialista, HACEN PERONISMO EXPLICITO adaptado a circunstancias históricas, económicas, sociales y tecnológicas nuevas, errando o acertando en las decisiones pero siempre dentro de los lineamientos doctrinarios.
Los "peronistas de Perón" son aquellos que se quedaron en la vereda de la patota sindical, del apriete, del negociado, de llamar "bolches" a los que eramos jóvenes en los '70, son aquellos que añoran la C.N.U., el CdeO o la JSP de esos años. Son los que todavía pregonan que fue Perón el que echó a la juventud de la plaza, ocultando que la verdad histórica comprobable a través de cualquier video de época fue que la juventud se fue sola sin que nadie la eche.
Esos tipos hoy odian a La Cámpora porque básicamente odian a la juventud que les sigue representando la misma contradicción y el mismo peligro que hace casi cuarenta años: cuestionar su poderío económico, su impunidad en el manejo territorial y sindical, algo que tan bien aprendieron de un traidor como Vandor.
Para mi no son peronistas.
Son gorilas.
Enemigos de adentro, que son los peores.
Pepe ©
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