Entonces, me deje estallar
y mi sangre en cataratas
derramó sobre las piedras
su olor a guerra perdida.
Entonces me dejé fluir
quemando miedos e intrigas
y más, perdiendo vida,
intentando huir de mi destino
y volviéndolo a encontrar
en derrotas largas,
y en fracasos plenos.
Entonces, el abismo
y la oscura sensación
de mi espectro en sombras
descompuesto de dolor
incrustado en lucha y muerte.
¡Ese soy yo!
Reconocido en esa imagen,
interminablemente yo,
en ese vaho que no cesa
y que impregna pegajoso
ese olor a contravida,
a fracaso, a espesura y a mentira.
Pepe ©
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