Mi Marylin 1926 - 1 de junio - 2012


Oración por Marylin Monroe - Ernesto Cardenal

Señor
  recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a
los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
  Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también más que eso…
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz)
Pero el templo no son los estudios de la 20 th Century-Fox.
El templo de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
  en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20 th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20 th Century
Por esta Colosal Super-Producción en que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda, Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleada de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles
¡contesta Tú el teléfono!
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Cacerolazo nostálgico

Las únicas cacerolas que bajan gobiernos son las que están vacías


Los que cacerolean hoy son los golpistas de ayer, los oligarcas, los agrogarcas, la clase media que se cree clase 3/4, la prensa colaboracionista del proceso. Ya los conocemos a todos y aprendimos a conocerlos de la forma más dolorosa, con persecución, muerte, entrega y hambre.
NO PASARÁN NI AUNQUE VENGAN DEGOLLANDO, NI SE ATREVAN GORILAS, ESTAMOS PREPARADOS

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Raúl Scalabrini Ortiz

14 de febrero 1898 - 30 de mayo 1959


Los humildes
Del libro La Manga
Publicado en 1923 y reeditado por Librería Histórica, Buenos Aires 2003

Asomado a mi ventana, veo cotidianamente el desfile monótono de una muchedumbre que va por la mañana y vuelve por la tarde.

Cuando el viento viene del Sur y el claro cielo destaca su azul sobre los grandes cúmulos blancos, el humo de la chimenea próxima se alza glorioso hacia el zenit y corre hacia el norte. La muchedumbre, displicente, va por la mañana y vuelve por la tarde.

Si el viento llega del Norte, la atmósfera, pesada y turbia, ensucia el horizonte y la columna de humo huye al Sur, penosamente, sobre los tejados. La muchedumbre va por la mañana y vuelve por la tarde.

En el invierno las lluvias arrecian, las ventanas se cierran, las flores desaparecen de los balcones y los árboles deshojados jalonan tristemente las calles. Bajo la inclemencia del tiempo, tiritando, la muchedumbre va por la mañana y vuelve por la tarde.

El sol vuelca en el verano su cálido aliento y llena de reverberaciones las calles. Las sombras violentas de los edificios varían las perspectivas. Sudorosa, la muchedumbre va por la mañana y vuelve por la tarde.

Cuando era niño y lo contemplaba todo con mis grandes ojos indiferentes, no prestaba atención a la muchedumbre que iba por la mañana y volvía por la tarde.

Al presente, pienso a menudo en esa muchedumbre triste, resignada, siempre variable y aparentemente la misma, que va por la mañana y vuelve por la tarde.

Pasarán los años. Mi recuerdo se borrará, porque hasta los pocos que pudieran conservarlo, pasarán también. Y la muchedumbre irá por la mañana y volverá por la tarde.

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Jorge Abelardo Ramos - Adiós al Coronel

Dibujo de Julio Fernández Baraibar
Al día siguiente de morir Perón, el 1 de julio de 1974, escribí un articulo precisamente con este titulo, “Adiós al coronel”. La acongojada multitud que asistió a la despedida final, seguramente no leyó esas notas. Pienso que tampoco las leyeron aquellos pretores acaudillados por el general Videla que tomaron el poder en 1976, justamente cuando salía a la calle un libro mío con ese mismo título.

Excuso decir, que tanto el libro como su autor, quedaron fuera de circulación al mismo tiempo que yo era procesado por el general Harguindeguy. Este último, paradigma del honor militar, había sido jefe de policía de la Presidenta Señora de Perón y su carcelero, en el curso de solo 24 horas.

Al recordar mi despedida al general Perón en 1974, al cumplirse hoy dos décadas de su muerte, recuerdo que hice un esfuerzo para evocarlo desde una perspectiva histórica. Había sido el hombre mas odiado y él mas amado del siglo y supongo que en este orden de cosas superaba al otro gran caudillo execrado por la misma oligarquía una generación antes: Hipólito Yrigoyen.

Tomo en préstamo a Manuel Gálvez una feliz expresión: la gran virtud de Perón fue haber inventado un socialismo para uso de los criollos.

Se pretendía que Perón fuese de derecha o de izquierda. Pero usaba las dos manos, como él decía, y su movimiento, por estar constituido por diversas clases sociales, profesiones y grupos, individualidades diversas, ideologías múltiples, fue una síntesis de la Argentina de su tiempo, un Frente Nacional Revolucionario al que la jefatura de Perón impuso su sello personal, sus defectos, tanto como sus virtudes.

No faltaron sectores extraños, originarios de la pequeña burguesía que pretendieran señalar a Perón cómo conducir el movimiento. Habría sido ridículo, sino hubiera sido trágico. Hasta su último día Perón conservó la total lucidez de su misión.

En un país semicolonial, como era y es la Argentina, parte de una América Latina dividida y saqueada, solo es posible marchar hacia delante reuniendo en la lucha a un vasto Frente Nacional que aspire a la soberanía política, a la independencia económica, a la justicia social y a la unidad latinoamericana.

Esta última hoy esboza su realización en el Mercosur, al que le falta todavía la conciencia de los ideales comunes cuyo precursor fue Manuel Ugarte a principios de siglo y Juan Perón luego.

Como presidente, Perón concibió una alianza con el Brasil de Getulio Vargas y con el Chile del general Ibáñez. En sus notables discursos en la Plaza de Mayo y desde el Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, diseño ese único camino de salvación para los latinoamericanos. Y ese fue uno de los rasgos proféticos del más grande argentino del siglo XX.
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El discreto encanto del neutralismo


Por Jorge Giles

(...)
Históricamente, las clases medias acostumbraron a perdonarse todas las agachadas. Hoy por ti, mañana por mí. Esa pequeña burguesía es autoindulgente consigo misma, aunque vaya al analista con su mochila culposa. Se arroga la facultad de comprenderlo todo, de “dejar hacer, dejar pasar” y que está siempre “todo bien”.

En una actitud distinta, los morochos y las morochas, aunque sean castañas, rubias o pelirrojas, que se cargan la historia al hombro y salen tempranito a campo traviesa a bancar el proyecto nacional, popular y democrático, dan la vida si es preciso cuando la patria los convoca. Y hoy sienten que la patria los convoca.

Ellos no son neutrales en ninguna patriada. Por eso no cultivan el fino arte de elogiar al que se cree superior con sólo enunciar que “no estoy ni con uno ni con otro”.

Otra cosa distinta es el respeto democrático que nos debemos todos.

Convencidos, dudosos o neutrales. Pero ser tolerantes y respetuosos, virtudes de una sociedad democrática, no debería llevarnos a negar el valor de la jubilada que se trenza en un debate con otra jubilada por defender al Gobierno que más derechos les reparó. Ni tampoco igualar alegremente al pibe descomprometido con aquel otro que se juega con su temprana militancia, con sus convicciones, con el alma, con el cuerpo y con su propia mística.

No son todos iguales. El sujeto neutral se especializa en abrir grietas para que todo dé igual. Jugarse o no jugarse, es igual.

En esta instancia de la historia los pueblos aumentan su caudal transformador; no lo debilitan, lo fortalecen. Este caudal está en la génesis de los movimientos populares.

Y es así porque no se juega la suerte individual de las personas, solamente; ni la suerte de un partido. Se juega la suerte de un país. Y allí no hay tutía.

A veces, por ser tan generosos y dadivosos con los que nunca se juegan, se termina por ser injustos y se debilita la moral de los que sí creen y se la juegan.

A diferencia de otras etapas, el kirchnerismo como movimiento político, no depende de las corporaciones de ningún signo; ni empresariales, ni sindicales, ni mediáticas, ni eclesiásticas. Por lo tanto, todos somos llamados a ser pedagogos de esta causa. Acertando o errando. Pero jugándonos. Algunos dirigentes podrán no compartirlo y enojarse con el gobierno, amigándose con los pavos reales del Grupo Clarín; les guste o no, los trabajadores se identifican con Cristina y con sus políticas de inclusión social.

Esos trabajadores y los jóvenes son los sujetos principales de un kirchnerismo que reescribe la historia de un líder, un pueblo y una causa colectiva.

Fuente: infonews
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Vargas LLosa, un reloj que atrasa 11 años


Hace muchos años que Mario Vargas LLosa se ha convertido en un vocero a sueldo de las corporaciones que manejan el mundo financiero internacional, las mismas corporaciones que encaminaron al mundo a la globalización, al pensamiento único y al neoliberalismo.
Los intereses que Vargas LLosa defiende llevaron a la Argentina a la crisis más cruel e inhumana que sus ciudadanos hayan vivido. El desmantelamiento del estado, la desocupación masiva, la pobreza en el mejor de los casos, la indigencia para muchos, el saqueo de sus divisas a través de los bancos y entidades financieras dependientes de esa poderosa entelequia que es el "mercado", el quiebre cultural y espiritual de millones de personas.
Once años después de esa crisis Argentina a avanzado a pasos agigantados por haberse apartado de las teorías dominantes que el norte desarrollado y civilizado nos imponía. No voy a enumerar todos los avances producidos en el último decenio, cualquier observador podrá ver la foto de la Argentina del 2001 y compararla con la de 2012.
Lo que llama la atención es el empecinamiento del vocero capitalista por hablar mal de Argentina en cuanta oportunidad se le presenta, hoy (18-5-2012) en La Palmas, España lanzó las siguientes definiciones:

"Cristina Fernández de Kirchner es el ejemplo flagrante de la vocación autodestructiva de la Argentina»
«Ese flagelo se lo imponen los propios argentinos y se llama peronismo. No es el único caso en la historia, desde luego: los alemanes con Hitler cayeron en una cosa parecida y por lo menos han salido de eso. La tragedia de Argentina es que nunca han salido de un peronismo que se convirtió en una especie de mancha y ahora lo es todo: la extrema derecha, la derecha, el centro, la izquierda y la centro izquierda, es la democracia y es el terrorismo, es la demagogia y es la sensatez. Todo eso es el peronismo y las elecciones en Argentina son una especie de broma en la que facciones peronistas se atacan unas a otras en nombre del peronismo»


La ceguera de Vargas le impide reconocer que fue el neoliberalismo desde 1975 hasta el 2003 que gobernó y desahució este país, tampoco parece ser consciente de la realidad que atraviesa Europa y Estados Unidos, menos se dará cuenta el auge de los partidos neonazis en Francia, Grecia, Alemania e Italia como consecuencia directa de las crisis producidas por las políticas que pregona.

En fin, allá él con su prestigio de escritor e intelectual de sus épocas doradas, escucharlo en el presente recuerda a esa pléyade de pseudo intelctuales argentinos que todavía la reman para favorecer los intereses foráneos como Sarlo y Caparrós.
No nos extrañe que a lo mejor, en unos años, Majul reciba el premio Nobel de Litaratura...

Pepe ©
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Charlotte Delbo - Auschwitz y después


La medida de nuestros días, Turpial, Madrid, 2004, pp. 67-69
“Querríais saber
hacer preguntas
y no sabéis qué preguntas
y no sabéis cómo hacerlas
por eso preguntáis
cosas sencillas
el hambre
el miedo
la muerte
y nosotros no sabemos responder
no sabemos responder con vuestras palabras
y las nuestras
no las entendéis
así que preguntáis cosas más sencillas
decidnos por ejemplo
como era un día cualquiera
que no tendríais paciencia
y cuando respondemos
seguís sin saber cómo era un día cualquiera
y creéis que no sabemos responder.
No os creéis lo que contamos
Porque
Si fuera cierto
Lo que contamos
No estaríamos aquí para contarlo.
Habría que explicar lo inexplicable
explicar
por qué Viva que era tan fuerte
murió
y no yo
por qué Mounette
que era apasionada y audaz
murió
y no yo
por que Ivonne
que era decidida
y no Lulu
por qué Rosie
que era inocente y aún no sabía
por qué vivir
ni por que morir
por qué Rosie
y no Lucie
por qué Marriette
y no Poupette
su hermana
que era más joven y más frágil
por qué Madelaine
y no Hélène
que dormía cerca de ella
por qué por qué
porque todo es inexplicable aquí”.

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Francisco Ferrer Guardia - Pedagogo - 1859 - 1909


Deseo fijar la atención de los que me leen sobre esta idea: todo el valor de la educación reside en el respeto de la voluntad física, intelectual y moral del niño. Así como en ciencia no hay demostración posible más que por los hechos, así también no es verdadera educación sino la que está exenta de todo dogmatismo, que deja al propio niño la dirección de su esfuerzo y que no se propone sino secundarle en su manifestación. Pero no hay nada más fácil que alterar esta significación, y nada más difícil que respetarla. El educador que impone, obliga, violenta siempre; el verdadero educador es el que, contra sus propias ideas y sus voluntades, puede defender al niño, apelando en mayor grado a las energías propias del mismo niño.
Por esta consideración puede juzgarse con qué facilidad se modela la educación y cuán fácil es la tarea de los que quieren dominar al individuo. Los mejores métodos que pueden revelárseles, entre sus manos se convierten en otros tantos instrumentos más poderosos y perfectos de dominación. Nuestro ideal es el de la ciencia y a él recurriremos en demanda del poder de educar al niño favoreciendo su desarrollo por la satisfacción de todas sus necesidades a medida que se manifiesten y se desarrollen.
Estamos persuadidos de que la educación del porvenir será una educación en absoluto espontánea; claro está que no nos es posible realizarla todavía, pero la evolución de los métodos en el sentido de una comprensión más amplia de los fenómenos de la vida, y el hecho de que todo perfeccionamiento significa la supresión de una violencia, todo ello nos indica que estamos en terreno verdadero cuando esperamos de la ciencia la liberación del niño.
No temamos decirlo: queremos hombres capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada; dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las ideas nuevas en una sola vida. La sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás una educación capaz de producirlos.
Seguiremos atentamente los trabajos de los sabios que estudian al niño, y nos apresuraremos abuscar los medios de aplicar sus experiencias a la educación que queremos fundar, en el sentido de una liberación completa del individuo. Mas ¿cómo conseguiremos nuestro objeto?
Poniendo directamente manos a la obra, favoreciendo la fundación de escuelas nuevas donde, en lo posible, se establezca este espíritu de libertad que presentimos ha de dominar toda la obra de la educación del porvenir.
Se ha hecho ya una demostración que por el momento puede dar excelentes resultados.
Podemos destruir todo cuanto en la escuela actual responde a la organización de la violencia, los medios artificiales donde los niños se hallan alejados de la naturaleza y de la vida, la disciplina intelectual y moral de que se sirven para imponerle pensamientos hechos, creencias que aniquilan y depravan las voluntades. Sin temor de engañarnos podemos poner al niño en el medio que le solicita, el medio natural donde se ama y donde las impresiones vitales reemplazarán a las fastidiosas lecciones de palabras. Si no hiciéramos más que esto, habríamos preparado en gran parte la emancipación del niño.
Bien sé que no podríamos realizar así todas nuestras esperanzas; que frecuentemente nos veríamos obligados, por carencia de saber, a emplear medios reprobables; pero una certidumbre nos sostendría en nuestros empeños, a saber: que sin alcanzar aún completamente nuestro objeto, haríamos más y mejor, a pesar de la imperfección de nuestra obra, que lo que realiza la escuela actual. Prefiero la espontaneidad libre del niño que nada sabe, a la instrucción de palabras y la deformación intelectual de un niño que ha sufrido la educación que se da actualmente.

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Escribir después de Auschwitz


Por Alejandro Horowicz

La humanidad opina que morir con un arma en la mano queda mejor que morir sin ella.”
Marek Edelman, uno de los cinco comandantes de la rebelión del Gueto de Varsovia.

Para que Adolf Hitler ascendiera al poder, en la Alemania de 1933, se conjugaron una compleja serie de factores: desde la escandalosa paz del Tratado de Versalles, que responsabilizó al kaiser de desatar la Gran Guerra del 14, e impuso incumplibles obligaciones financieras al pueblo alemán, por parte de las potencias victoriosas, hasta la burda explicación política de esa derrota (que responsabilizaba del desastre a los banqueros judíos y a los militantes socialistas). De este modo se impuso el discurso de la necesidad de otra guerra para asegurar el espacio vital, lebensraum, requerido por la expansión alemana. Colonias, en suma.
Como el reparto colonial había concluido, ahora se trata de colonizar Europa. En septiembre del ’39, Hitler invade Polonia como parte de ese programa miserable; se la divide con la Unión Soviética de Josef Stalin; la II Guerra Mundial había estallado, después de que todas las potencias hicieran continuas concesiones a Hitler, en el vano intento de evitarla.
Mediante una exitosa blizkrieg (guerra relámpago), el ejército alemán somete a Francia, aísla Gran Bretaña, y con las espaldas cubiertas para no combatir en dos frentes se lanza en junio de 1941, rompiendo el pacto de no agresión firmado por los cancilleres Molotov y Ribbentrop, a conquistar la Unión Soviética. En esas condiciones el jefe del Kremlin invierte las alianzas, y pasa a ser el principal combatiente contra las fuerzas alemanas. En el frente oriental se decide la guerra, con camiones norteamericanos, y armas y sangre rusa derramada en defensa de la patria, no del socialismo.
Mientras Hitler pensó que ganaba la guerra, la “solución final” no se implementó. En octubre de 1940 los alemanes inauguran el más grande gueto judío de Europa, en Varsovia. Recién en enero de 1942, en la conferencia de Wannsee, la dirigencia nazi pergeña el genocidio de los judíos europeos. Para llevarlo a cabo inician la conformación de los campos de exterminio (fundamentalmente en territorio polaco, por el proverbial antisemitismo de su población). Treblinka se construye entre mayo y junio de 1942 y el 22 de julio comienza la deportación de los judíos del gueto. Las diatribas antisemitas de Mein Kampf, único texto escrito por Hitler, hacen saber una vez más que esas palabras no se las llevó el viento.
Y por cierto, los testimonios sobre la “acción” nazi en el gueto no son amables. El historiador Emanuel Ringelmblum da cuenta de tan dolorosa peripecia en sus Crónicas del gueto de Varsovia. Entre humillaciones sin nombre, torturas, esclavismo, enfermedades y desnutrición (un cerebro humano llegó a pesar 54 g), 400 mil judíos marchan hacia la muerte ante el silencio cómplice del mundo.
Conviene recordarlo: el antisemitismo no es una invención nazi, ni siquiera alemana, entre otras cosas, es el resultado de la larga prédica de la Iglesia Católica contra el “pueblo deicida”, contra los “asesinos de Cristo”. Si se quiere, una lectura teológica resulta posible: Hitler libró una nueva guerra santa con los instrumentos industriales del capitalismo del siglo XX.
El 19 de abril del año ’43, la hipopotámica conciencia europea registró que un grupo de partisanos judíos estaba iniciando, en condiciones inenarrables, un levantamiento contra el ejército alemán. Cuatro años atrás, la ciudad de Varsovia había resistido heroicamente durante tres días a las divisiones panzer del Tercer Reich. Los judíos combatientes del Gueto de Varsovia resistieron tres semanas con armas de puño, unos pocos fusiles, centenares de cócteles molotov caseros; y finalmente (como no podía ser de otro modo) fueron vencidos y fusilados. Eso sí, cuando todo terminó, el gueto estaba definitivamente en ruinas.
Para poner fin a la empecinada resistencia, el ejército alemán tuvo que usar tanques y aviones. Ninguna fuerza armada acudió en auxilio de los combatientes. Ni siquiera tuvo lugar una incursión aérea de represalia por parte de los aliados, ni una digna cobertura de prensa en el mundo, sólo silencio.

UNA PREGUNTA TERRIBLE. De los cinco comandantes militares del gueto sobrevivió uno, Marek Edelman. Hanna Krall, una brillante periodista polaca, lo entrevista en 1977 y escribe uno de los diálogos más impactantes de la literatura testimonial: Ganarle a Dios. Eso sí, el magnífico texto estuvo prohibido durante el interregno comunista, pese a lo cual fue difundido en 27 ediciones clandestinas. Era parte de la política estalinista: borrar las huellas de la “cuestión judía”. El estalinismo no conservó en Varsovia ni las ruinas del gueto para ayudar a conformar una memoria histórica, y el único monumento que erigió en recordatorio fue a los “combatientes” sin que ninguna placa o elemento de la obra recordara que eran judíos. Después de todo, ellos también eran socavada pero profundamente antisemitas.
Edelman nos hace saber en Ganarle a Dios cuál era la necesidad imperiosa de los combatientes: que la lucha trascendiera, que traspasara la frontera del gueto, y lo cuenta así: “Teníamos muchísimo miedo de que la música de la orquesta nazi tapara nuestros gritos y la gente no se diera cuenta de nada, de que nadie en el mundo se diera cuenta de nosotros, de la lucha, de los muertos…”
¿Pero qué clase de lucha era esa? ¿Qué sentido tenía, casi sin contactos con el exterior, y sin aliados con voluntad militar? Edelman explica con sencilla pedagogía: “No estaba nervioso, probablemente porque no podía ocurrir nada. Nada peor que la muerte, porque siempre se trataba de la muerte, nunca de la vida. Quizá allí el drama no existiera. El drama existe cuando puedes tomar alguna decisión, cuando algo depende de ti, y allí todo estaba decidido de antemano (…). Sólo se trataba de elegir la manera de morir.”
Cuando toda la elección existencial se reduce a la “manera de morir”, la naturaleza de la vida, de esa vida, se vuelve pestilente. La ausencia de libertad resulta absoluta. Entonces, nada tiene demasiado sentido. Por eso, la pregunta de Theodor Adorno se vuelve más pertinente que nunca: ¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz? Y sin embargo escribimos, la vida nos impone su torrente. Es de esas preguntas que valen mucho más que las respuestas.

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Moris - Las villas de emergencia

Homenaje al Padre Mugica


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El Viejo y Carlón - 1983 - 14 mayo - 2012


Hoy a las 18.30, ante un nuevo aniversario del secuestro y posterior asesinato de los dirigentes del peronismo revolucionario, el bar Magnum (ubicado en Córdoba y Ovidio Lagos) volverá a ser la sede de un homenaje a El Viejo y al Carlón como todos los años. Junto a familiares y compañeros de militancia en la organización Montoneros de los dos dirigentes asesinados a fines de la dictadura, realizaremos un acto sencillo, en el que estarán presentes las hermanas de Osvaldo Cambiaso, organismos de derechos humanos y diferentes organizaciones que vienen acompañando e impulsando el proceso de justicia para con los criminales de lesa humanidad convertido en política de Estado a partir del año 2003.

Cambiasso y Pereyra Rossi fueron secuestrados por una patota de Inteligencia del Ejército el 14 de mayo de 1983 en el bar Magnum de Rosario, en pleno centro de la ciudad. Según consta en el expediente de la causa -reabierta en 2010 tras años de reclamos-, luego del secuestro, los militantes fueron trasladados a la provincia de Buenos Aires y sus cuerpos aparecieron muertos cerca de la localidad de Lima, presentados por la dictadura como abatidos en un presunto enfrentamiento por una patrulla integraba por Patti junto a Juan Amadeo Spataro (en la actualidad prófugo de la justicia) y Rodolfo Diéguez (fallecido).

Una pericia realizada por un perito de la Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó que ambos cuerpos tenían rastros de la aplicación de picana eléctrica y otros tormentos, lo cual terminó por desbaratar la teoría del enfrentamiento mentada por los terroristas de Estado.

En la causa, que tramita en el juzgado federal de San Nicolás de Carlos Villafuerte Ruzo, están procesados los ex miembros del Destacamento de Inteligencia del Ejército, Walter Pagano, Ariel Porra, Juan Andrés Cabrera, Carlos Sfulcini, Luis Américo Muñoz, Ariel López, Pascual Guerrieri, el ex sub comisario de Escobar Luis Patti, y el ex dictador Reynaldo Bignone.

Jorge Palombo, Movimiento Evita de Rosario
Gerardo Fernández, HIJOS


Fuente: Correo Rosario|12

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